Simple rincón donde se expresan sentimientos, emociones a través de palabras enredadas. Rincosito de poesía y utopías.
viernes, 29 de septiembre de 2017
Día 3. Jacaranda de septiembre
lunes, 25 de septiembre de 2017
jueves, 3 de agosto de 2017
Mariano
Mariano
domingo, 30 de julio de 2017
En la memoria.
miércoles, 12 de julio de 2017
Algún dia escribiré una novela...
Plutarco
me lanzó muchas veces al olvido, uso corrector para cubrir mis besos y con una
goma sin aroma frutal me borro tan fuerte que rompió la hoja de nuestros
momentos juntos. Yo no sabía porque había accedido a ir a ese encuentro, ni
porque mis emociones colapsaron al verle, él no dijo nada simplemente me miro
con una mirada de aprobación y yo me sentí trémula como hoja que tirita en la
punta de un árbol alto. La mirada de aprobación de aquel hombre me ponía
completamente en tela de juicio << ¿Sería adecuado el color de mi
cabello?>> << ¿Le molestaría mi reiterada impuntualidad?>>
<< ¿Su mamá sabría que estábamos juntos?>> Plutarco me tomó
por la cintura y con una voz firme susurro en mi oído "ya quería verte" entonces todas las dudas de mi cabello,
puntualidad y su madre desaparecieron inmediatamente. miércoles, 5 de julio de 2017
Debo renunciar.
domingo, 9 de abril de 2017
Lección de dibujo
Mi hijo coloca frente a mí su caja de pintura
y me pide que le dibuje un pájaro.
Sumerjo el pincel en color gris
y dibujo un cuadrado con cerraduras y barrotes.
El asombro llena sus ojos:
"...Pero ésta es una prisión, padre,
¿no sabes cómo dibujar un pájaro?"
Y yo le digo: "Hijo, perdóname.
He olvidado la forma de los pájaros".
Mi hijo coloca frente a mí su cuaderno de dibujo
y me pide que le dibuje una espiga de trigo.
Sostengo la pluma
y dibujo una pistola.
Mi hijo se burla de mi ignorancia
y exclama:
"¿Acaso no conoces, padre, la diferencia entre
una espiga de trigo y una pistola?"
Yo le digo: "Hijo,
solía conocer las formas de las espigas de trigo,
la forma de la hogaza,
la forma de la rosa,
pero en estos duros tiempos
los árboles del bosque se han unido
a la milicia
y la rosa padece obtusas fatigas
en este tiempo de espigas armadas,
de pájaros armados,
de cultura armada
y religión armada,
no puedes comprar una hogaza de pan
sin encontrar una pistola dentro,
no puedes coger una rosa en el campo
sin que te clave sus espinas en el rostro,
no puedes comprar un libro
que no explote en tus manos".
Mi hijo se sienta al borde de mi cama
y me pide que le recite un poema,
una lágrima cae de mis ojos a la almohada.
Mi hijo la prueba, asombrado, diciendo:
"¡Pero ésta es una lágrima, padre, no un poema!"
Y yo le digo:
"Cuando crezcas, hijo mío,
y leas el diván de poesía árabe,
descubrirás que la palabra y la lágrima son hermanas
y el poema árabe
no es más que una lágrima llorada por los dedos que escriben".
Mi hijo pone sus plumas, su caja de crayones frente a mí
y me pide que le dibuje una patria.
El pincel tiembla en mi mano
y me sumo en llanto.
نزار قباني
viernes, 30 de diciembre de 2016
Enero
viernes, 2 de diciembre de 2016
Aún una firme promesa
miércoles, 13 de julio de 2016
Amé dieciocho veces pero recuerdo sólo tres
jueves, 16 de junio de 2016
Voy viajando a la ciudad.
Llevo los pies cansados de tanto subir al monte, llevo los pies cansados de no saber a dónde ir...
Sé que no me esperas y por eso tengo los pies cansados porque sé que no quieres ir al monte a caminar junto a mi...
jueves, 28 de abril de 2016
Duele la pregunta ¿De qué color forrabas los cuadernos de tu infancia?
Duele la pregunta porque parece tan trivial como los mismos recuerdos del sabor a dulce de los recreos en el colegio.
Duele la pregunta porque de pronto al recordar los recreos ya comenzamos a recordar el sabor a dulce de la infancia.
Duele la pregunta porque ese cuaderno forrado de amarillo, rojo, morado o con el logo del colegio fue lo más importante de nuestras vidas cuando el sabor a dulce decoraba los recreos y no nos agobiaba el futuro.
Duele la pregunta porque ese cuaderno albergó las primeras letras, de ese entonces cuando nos enseñaron a escribir en cursiva o en letra tremendamente redonda , letra molde.
Duele la pregunta porque en ese entonces ni tú ni yo teníamos claridad en diferenciar cuando escribir "nv" o "mp" y a veces poníamos una "s" donde iba una "c".
Duele la pregunta porque un día no puse acentos y la maestra del colegio arranco la hoja de mi cuaderno de cuadro grande, perfectamente forrado de azul con una etiqueta que llevaba mi nombre. Ese nombre que muchas veces prefieres olvidar.
Duele la pregunta porque ahora ya ni siquiera usas cuadernos, ni los forras, ni suena la campana del recreo, ni dices mi nombre.
Duele la pregunta porque sería un error garrafal confundir la "s" con la "c".
Duele la pregunta porque hemos olvidado los pequeños detalles de la vida, porque hemos olvidado cuando del brazo de nuestros padres elegiamos la caja de colores que llevaríamos a clases o las tardes que hicimos la tarea en la casa de los abuelos.
Duele la pregunta porque a veces la vida adulta no tiene tanto color.
Duele la pregunta porque ya no forramos de ningún color nuestros cuadernos, ni esperamos con ansias estrenarlos. Ni hacemos la tarea en la casa de los abuelos.
Efectivamente hemos olvidado el color del forro de nuestros cuadernos, las mujeres que te conocerán te verán escribir de hermenéutica o dialéctica pero no abrazaran el recuerdo de aquel niño que aprendió a escribir y a leer con el apoyo de un cuaderno con el logo del colegio y por eso duele la pregunta.
Duele porque no estoy segura de que quién te bese mañana te haga esa pregunta que un día de abril te hice ¿De qué color forrabas los cuadernos de tu infancia?
domingo, 6 de marzo de 2016
Con las mismas manos de acariciarte estoy construyendo una escuela.
Pero los hombres y los muchachos que, en sus harapos esperaban
Todavía me dijeron señor.
Están en un caserón a medio derruir,
Con unos cuantos catres y palos: allí pasan las noches
Ahora, en vez de dormir bajo los puentes o en los portales.
Uno sabe leer, y lo mandaron a buscar cuando
supieron que yo tenía biblioteca.
(Es alto, luminoso, y usa una barbita en el insolente rostro mulato.)
Pasé por el que será el comedor escolar, hoy sólo señalado por una zapata
Sobre la cual mi amigo traza con su dedo en el aire ventanales y puertas.
Atrás estaban las piedras, y un grupo de muchachos
Las trasladaban en veloces carretillas. Yo pedí una
Y me eché a aprender el trabajo elemental de los hombres elementales.
Luego tuve mi primera pala y tomé el agua silvestre de los trabajadores,
Y, fatigado, pensé en ti, en aquella vez
Que estuviste recogiendo una cosecha hasta que la vista se te nublaba
Como ahora a mí,
¡Qué lejos estábamos de las cosas verdaderas,
Amor, qué lejos -como uno de otro!
La conversación y el almuerzo
Fueron merecidos, y la amistad del pastor
Hasta hubo una pareja de enamorados
Que se ruborizaban cuando los señalábamos, riendo,
Fumando, después del café.
No hay momento
En que no piense en ti.
Hoy quizás más,
Y mientras ayude a construir esta escuela
Con las mismas manos de acariciarte.
domingo, 7 de febrero de 2016
Antes de ti yo ya tomaba café sin azúcar y saboreaba malteadas de chocolate que sin pudor alguno se pegaba a mis caderas.
Antes de ti ya había hombres que querían pegarse a mis caderas.
Antes de ti yo ya escribía historias en las que no había personajes que se parecían a ti.
Antes de ti yo ya besaba labiodentalmente.
Antes de ti yo ya tenía ideales.
Antes de ti yo ya me perdía y me encontraba en el metro de la ciudad.
Antes de ti yo ya admiraba las jacarandas.
Antes de ti yo ya hablaba de utopía, antes de ti yo ya fundaba bibliotecas comunitarias.
Antes de ti yo ya fumaba, yo ya dejaba de fumar y volvía a fumar.
Antes de ti yo ya cantaba con mariachis.
Antes de ti yo ya tropezaba.
Antes de ti yo ya me desnudaba en las plazas públicas.
Antes de ti yo ya tenía voz.
Antes de ti ya me daban flores.
Antes de ti yo ya daba flores.
Antes de ti yo ya tenía una letras cursiva que a la mitad de una cuartilla se transformaba en letra aburrida molde y de nuevo cursiva, así hasta el final de las hojas.
Antes de ti yo ya iba a museos y soñaba con París.
Antes de ti yo ya bailaba en la Habana.
Antes de ti yo ya tomaba mezcal en Oaxaca.
Antes de ti yo ya le temía a la lluvia.
Antes de ti yo ya suspiraba.
Antes de ti yo ya escuchaba tangos y armaba tangos.
Antes de ti...
domingo, 31 de enero de 2016
martes, 26 de enero de 2016
Caza de ilegales el Alicante / mujeres marroquíes perfumadas
¿gardenias?
Ay cariño/ no soy un buen partido/ no tengo abolengo
Nada. Como cruzar en lancha. El Río Negro / ¿lanchones? ¿perfumados?
flores
Ay cariño / no hay caso / soy incorregible / me gusta bailar la
salsa / la villera/ la roncarolera / mujeres grávidas atraviesan la
frontera
Ay cariño / no me asustes / no soy buen bailarín/ en verdad
Extraño los olores de provincia / carreteras de Tijuana / las guardias
fronterizas
Ay cariño / te irás de todos modos / de verdad no conozco Berlín
No tengo el pasaporte en regla / ay cariño / lamento
defraudarte
Ay cariño / no soy un cliente / me gusta bailar la / cumbia
Ni cliente ni demócrata ni / estadounidense / estoy
perdido
Ay cariño / ni demócrata ni social demócrata / cumbia
rocanrol sudaca / mujeres grávidas que / cruzan la
frontera
Ay cariño / yo cruzo con ellas / espero cartas / de poetas
actrices de reparto / que como yo no son buenas para el
baile
tú estás en tu ropa como en un barco
estamos en la ciudad como en un teatro en un bosque en el agua
la tarde del martes es una feria de barrio
nos encontramos casi por descuido
en la mesa del café con su mantel a cuadros
frente al cine continuo del mar
en el vagón de este mes septiembre sirena sinuosa
era caliente el día era el equívoco de las estaciones
era la música pequeña de la memoria
estoy en el día de hoy como en un abrigo demasiado ancho
estoy en el país de esta tarde estudié
en la escuela del enfado
tú doblas la tarde como las mangas
de tu camisa blanca
tú desdoblas la tarde como una servilleta
echada sobre el regazo
tú conoces los modales en materia de tardes
tú sabes usar
los cubiertos de la tarde
estoy incómoda en mi nombre estoy
en la antesala del amor estoy en la estación
de la espera quisiera distraer a la muerte
tú conoces muchas cosas tú sabes hablar
sobre las cosas como esos animales que conocen
desde siempre las rutas ancestrales
como los pájaros que traen impresos en el cuerpo
los mapas migratorios tú conoces la lengua del amor
que yo deletreo tan mal
Ana Martins Marques
sábado, 12 de diciembre de 2015
cuando te deje el cierzo en la estacada,
hazle un corte de mangas al hastío,
ven a verme si estás desencontrada.
por un tubo y un salmo estilo Apeles
y páginas anémicas de besos
y un cubo de basura con papeles.
ni dejo de fruncir los entrecejos
que usurpan de tus ojos la alegría,
pero si socios buscas ¿cuándo vienes
a repartir conmigo la poesía?
domingo, 29 de noviembre de 2015
Ofelia
ella sigue a su cuerpo
espléndido como un golpe de vino en medio de los hombres
su cuerpo estilo renacimiento lleno de sol de Italia pasa por buenos aires
Ofelia yo en tus pechos fundaría ciudades y ciudades de besos
hermosas libres con su sombra a repartir con los amantes mundiales
Ofelia por tus pechos pasa como un temblor de caballadas a medianoche por Florencia
tus pechos altos duros come il Palazzo Vecchio
una tarde de verano de 1957
iba yo rodeado de tus pechos sin saberlo
era igual la delicia la turbación el miedo
las sombras empezaban a andar por las callejas con un olor desconocido
algo como tus pechos después de haber amado
eras oscura Ofelia para entonces y enormemente triste
una adivinación una catástrofe
un oleaje de olvido después de la ternura
una especie de culpa sin castigo
de furia en paz con su gran guerra
andabas por Florencia con tus pechos yendo y viniendo por las sombras
con saudade de mí seguramente
tu hombro izquierdo digamos
lloraba a tus espaldas o largaba sus ansias lentas en el crepúsculo y ellas venían a mi sangre
o eran un temblor como un presagio
gracias te sean dadas ojos míos
yo les beso las manos bésoles muy los pies
gracias narices muchas gracias oídos con que escucho los ruidos
de la Ofelia
antes apenas era una ciudad de Italia
sus tiros me llenaban de otra desgracia el corazón. "

