Simple rincón donde se expresan sentimientos, emociones a través de palabras enredadas. Rincosito de poesía y utopías.
martes, 17 de noviembre de 2015
Carta de Frida a Diego.
"Ahora que hubiera dado la vida por ayudarte, resulta que son otras las 'salvadoras'... Pagaré lo que debo con pintura, y después aunque trague yo caca, haré exactamente lo que me dé la gana y a la hora que quiera... Lo único que te pido es que no me engañes en nada, ya no hay razón, escríbeme cada vez que puedas, procura no trabajar demasiado ahora que comiences el fresco, cuídate muchísimo tus ojitos, no vivas solito para que haya alguien que te cuide, y hagas lo que hagas, pase lo que pase, siempre te adorará tu Frida".
"A tu viejo gobierno de difuntos y flores..."
En esta etapa fuiste una dictadura militar, intentaste desaparecerme de todos los momentos de tu vida, me exiliaste como dictadura militar de tu pueblo, de las calles de tu vida, de la patria que hice en tu cuerpo. Como buena dictadura no me permitiste darte poesía, ni armar revueltas, censuraste mis palabras e imposibilitaste la organización de nuestra gente. Pero el país que yo hice en tus ojos seguía teniendo bellos paisajes, las flores más hermosas que he visto yo en mi vida. Fuiste uno de esos gobiernos que borra la cosmovisión y alientan el positivismo. Me exiliaste a un olvido, me tuve que refugiar migrante sin papeles en las calles de tu pueblo.
Alejandra Atzín.
viernes, 13 de noviembre de 2015
Los burócratas.
LOS BURÓCRATAS
Los burócratas nadan en un mar de aburrimiento tempestuoso. Desde el horror de sus bostezos son los primeros asesinos de la ternura terminan por enfermarse del hígado y mueren aferrados a los teléfonos con los ojos amarillos fijos en el reloj. Los burócratas tienen linda letra y se compran corbatas sufren síncopes al comprobar que sus hijas se masturban deben al sastre acaparan los bares leen el Reader Digest y los poemas de amor de Neruda asisten a la ópera italiana se persignan firman los pliegos nítidos del anticomunismo los hunde el adulterio se suicidan sin arrogancia tienen fe en el deporte se avergüenzan se avergüenzan a mares de que su padre sea un carpintero.
Roque Dalton
Los burócratas nadan en un mar de aburrimiento tempestuoso. Desde el horror de sus bostezos son los primeros asesinos de la ternura terminan por enfermarse del hígado y mueren aferrados a los teléfonos con los ojos amarillos fijos en el reloj. Los burócratas tienen linda letra y se compran corbatas sufren síncopes al comprobar que sus hijas se masturban deben al sastre acaparan los bares leen el Reader Digest y los poemas de amor de Neruda asisten a la ópera italiana se persignan firman los pliegos nítidos del anticomunismo los hunde el adulterio se suicidan sin arrogancia tienen fe en el deporte se avergüenzan se avergüenzan a mares de que su padre sea un carpintero.
Roque Dalton
sábado, 31 de octubre de 2015
En las calles de tu pueblo.
En las calles de tu alma encontré militares,
Su presencia te parecía preventiva y tus ademanes me parecían pretenciosos.
Su presencia te parecía preventiva y tus ademanes me parecían pretenciosos.
Caminaba por las noches, en las calles de tu alma.
Me sentía vigilada, oxidada...
Fui a tu pueblo donde me dijeron que estaba tu esencia.
Pero había militares que repetían las mismas palabras que tu me diste: diplomacia, seriedad, responsabilidad. Palabras agrias.
En las calles de tu alma y en tu pueblo encontré flores
Me acerque a ellas pero los militares no me dejaron olerlas, tocarlas, sentirlas.
Me acerque a ellas pero los militares no me dejaron olerlas, tocarlas, sentirlas.
Fui a tus sueños donde me dijeron que no había militares, ni embajadores, ni presidentes municipales, fui a tus sueños.
En tus sueños encontré la voz de un niño que me decía que oliera flores, que las tocara que las sintiera, fue entonces que llegaron los militares y de buenas a primeras me despojaron de las calles de tu alma, de tu pueblo, de tus noches, de tus flores.
Alejandra Atzín.
viernes, 11 de septiembre de 2015
Musa
Era más hermosa que el sol
y yo aún no tenía 16 años.
24 han pasado
y sigue a mi lado.
A veces la veo caminar
sobre las montañas: es el ángel guardián
de nuestras plegarias.
Es el sueño que regresa
con la promesa y el silbido.
El silbido que nos llama
y que nos pierde.
En sus ojos veo los rostros
de todos mis amores perdidos.
Ah, Musa, protégeme,
le digo, en los días terribles
de la aventura incesante.
Nunca te separes de mí.
Cuida mis pasos y los pasos
de mi hijo Lautaro.
Déjame sentir la punta de tus dedos
otra vez sobre mi espalda,
empujándome, cuando todo esté oscuro,
cuando todo esté perdido.
Déjame oír nuevamente el silbido.
empujándome, cuando todo esté oscuro,
cuando todo esté perdido.
Déjame oír nuevamente el silbido.
Soy tu fiel amante
aunque a veces el sueño
me separe de ti.
También tú eres la reina de los sueños.
aunque a veces el sueño
me separe de ti.
También tú eres la reina de los sueños.
Mi amistad la tienes cada día
y algún día
tu amistad me recogerá
del erial del olvido.
y algún día
tu amistad me recogerá
del erial del olvido.
Pues aunque tú vengas
cuando yo vaya
en el fondo somos amigos
inseparables.
cuando yo vaya
en el fondo somos amigos
inseparables.
Musa, a donde quiera
que yo vaya
tú vas.
Te vi en los hospitales
que yo vaya
tú vas.
Te vi en los hospitales
y en la fila
de los presos políticos.
Te vi en los ojos terribles
de Edna Lieberman
y en los callejones
de los pistoleros.
¡Y siempre me protegiste!
En la derrota y en la rayadura.
En las relaciones enfermizas
y en la crueldad,
siempre estuviste conmigo.
Y aunque pasen los años
de los presos políticos.
Te vi en los ojos terribles
de Edna Lieberman
y en los callejones
de los pistoleros.
¡Y siempre me protegiste!
En la derrota y en la rayadura.
En las relaciones enfermizas
y en la crueldad,
siempre estuviste conmigo.
Y aunque pasen los años
y el Roberto Bolaño de la Alameda
y la Librería de Cristal
se transforme,
se paralice,
se haga más tonto y más viejo
tú permanecerás igual de hermosa.
Más que el sol
y que las estrellas.
y la Librería de Cristal
se transforme,
se paralice,
se haga más tonto y más viejo
tú permanecerás igual de hermosa.
Más que el sol
y que las estrellas.
Musa, a donde quiera
que tú vayas
yo voy.
Sigo tu estela radiante
a través de la larga noche.
Sin importarme los años
o la enfermedad.
Sin importarme el dolor
o el esfuerzo que he de hacer
para seguirte.
Porque contigo puedo atravesar
los grandes espacios desolados
que tú vayas
yo voy.
Sigo tu estela radiante
a través de la larga noche.
Sin importarme los años
o la enfermedad.
Sin importarme el dolor
o el esfuerzo que he de hacer
para seguirte.
Porque contigo puedo atravesar
los grandes espacios desolados
y siempre encontraré la puerta
que me devuelva
a la Quimera
porque tú estás conmigo,
que me devuelva
a la Quimera
porque tú estás conmigo,
Musa,
más hermosa que el sol
y más hermosa que las estrellas.
más hermosa que el sol
y más hermosa que las estrellas.
Roberto Bolaño
sábado, 22 de agosto de 2015
Carilda
Traigo el cabello rubio; de noche se me riza.
Beso la sed del agua, pinto el temblor del loto.
Guardo una cinta inútil y un abanico roto.
Encuentro ángeles sucios saliendo en la ceniza.
Cualquier música sube de pronto a mi garganta.
Soy casi una burguesa con un poco de suerte:
mirando para arriba el sol se me convierte
en una luz redonda y celestial que canta...
Uso la frente recta, color de leche pura,
y una esperanza grande, y un lápiz que me dura;
y tengo un novio triste, lejano como el mar.
En esta casa hay flores, y pájaros, y huevos,
y hasta una enciclopedia y dos vestidos nuevos;
y sin embargo, a veces... ¡qué ganas de llorar!
Carilda Oliver.
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