A mí no me insulta
que un hombre quiera usar mi cuerpo
no me insulta recibir invitaciones
a probar la tesitura del semen
no me insulta que ustedes tengan deseos
como los míos.
Porque tú me usas y yo te uso
y entre los dos
un vacío
tan humano como inventarle
un significado a las estrellas
y ya está
yo digo que cero peo.
Lo que realmente me insulta
es que empecemos a mentirnos
que me digas que me quieres
que eres mi amigo
que estarás ahí si caigo presa
que te importan mis quejidos
o cómo me jode la inflación
lo que me insulta es que vengas
pidas un espacio
vamos por ahí
no te enrolles
aquínovapasarnadaquenoquieras
y prometas un paraíso
de elevada comunión humana
porque lo importante es que nuestras almas
se conectan, como has dicho
lo que me insulta es que después te largues
porque no te dí un pedazo de cuca
porque ya encontraste quien te sobe la cabeza.
Eso es lo que odio.
En el fondo aborrecemos a los nombres propios
y hablamos de sentimientos sobrehumanos cuando apenas
felizmente
podríamos restregarnos las membranas.
Enza García / @Enzagarcia
(http://nalgasylibros.com/index.php/poesia/1164-no-es-culpa-del-semen-por-enza-garcia)
Simple rincón donde se expresan sentimientos, emociones a través de palabras enredadas. Rincosito de poesía y utopías.
viernes, 8 de noviembre de 2013
jueves, 7 de noviembre de 2013
El suicidio.
Será un día tranquilo, de luz fría
como el sol que nace o muere, y el cristal
cerrará el aire sucio fuera del cielo.
Se nos despierta una mañana, una vez para siempre,
en la tibieza del último sueño: la sombra
será como la tibieza. Llenará la estancia,
por la gran ventana, un cielo más grande.
Desde la escalera, subida una vez para siempre,
no llegarán voces, ni rostros muertos.
No será necesario dejar el lecho.
Sólo el alba entrará en la estancia vacía.
Bastará la ventana para vestir cada cosa
con una tranquila claridad, casi una luz.
Se posará una sombra descarnada sobre el rostro sumergido.
Será los recuerdos como grumos de sombra
aplastados como las viejas brasas
en el camino. El recuerdo será la llama
que todavía ayer mordía en los ojos apagados.
Cesare Pavese
Aquí hay un árbol:
el viento canta poemas sin palabras
en su amplia copa.
Sé
que el destino del árbol es convertirse en papel:
un papel con ansias de palabras
Sé
de una palabra con ansias de plasmarse en el papel
de una palabra con ansias de empezar un poema
Sé
de un poema no escrito que ansía su primera palabra
de un poema que ansía su poeta
Pero sé también
que el poeta sufre
cuando se tala el árbol para hacerlo papel
María Wine
domingo, 27 de octubre de 2013
Poema y fotos
Discurso por las flores
Entre todas las flores, señoras y señores,
es el lirio morado la que mas me alucina.
Andando una mañana solo por Palestina,
algo de mi conciencia con morados colores
tomó forma de flor y careció de espinas.
El aire con un pétalo tocaba las colinas
que inaugura la piedra de los alrededores.
Ser flor es ser un poco de colores con brisa.
Sueño de cada flor la mañana revisa
con los dedos mojados y los pómulos duros
de ponerse en la cara la humedad de tos muros,
El reino vegetal es un país lejano
aun cuando nosotros creámoslo a la mano.
Difícil es llegar a esbeltas latitudes;
mejor que doña Brújula, los jóvenes laúdes.
Las palabras con ritmo —camino del poema—
se adhieren a la intacta sospecha de una yema.
Algo en mi sangre viaja con voz de clorofila.
Cuando a un árbol le doy la rama de mi mano
siento la conexión y lo que se destila
en el alma cuando alguien está junto a un hermano.
Hace poco, en Tabasco, la gran ceiba de Atasta
me entregó cinco rumbos de su existencia. Izó
las más altas banderas que en su memoria vasta
el viento de los siglos inútilmente ajó.
Estar árbol a veces, es quedarse mirando
(sin dejar de crecer) el agua humanidad
y llenarse de pájaros para poder, cantando,
reflejar en las ondas quietud y soledad.
Ser flor es ser un poco de colores con brisa;
la vida de una flor cabe en una sonrisa.
Las orquídeas penumbras mueren de una mirada
mal puesta de los hombres que no saben ver nada.
En los nidos de orquídeas la noche pone un huevo
y al otro día nace color de color nuevo.
La orquídea es una flor de origen submarino.
Una vez a unos hongos, allá por Tepoztlán,
los hallé recordando la historia y el destino
de esas flores que anidan tan distantes del mar.
Cuando el nopal florece hay un ligero aumento
de luz. Por fuerza hidráulica el nopal multiplica
su imagen. Y entre espinas con que se da tormento,
momento colibrí a la flor califica.
El pueblo mexicano tiene dos obsesiones:
el gusto por la muerte y el amor a las flores.
Antes de que nosotros "habláramos castilla"
hubo un día del mes consagrado a la muerte;
había extraña guerra que llamaron florida
y en sangre los altares chorreaban buena suerte.
También el calendario registra un día flor.
Día Xóchitl, Xochipilli se desnudó al amor
de las flores. Sus piernas, sus hombros, sus rodillas
tienen flores. Sus dedos en hueco, tienen flores
frescas a cada hora. En su máscara brilla
la sonrisa profunda de todos los amores.
(Por las calles aún vemos cargadas de alcatraces
a esas jóvenes indias en que Diego Rivera
halló a través de siglos los eternos enlaces
de un pueblo en pie que siembra la misma primavera).
A sangre y flor el pueblo mexicano ha vivido.
Vive de sangre y flor su recuerdo y su olvido.
(Cuando estas cosas digo mi corazón se ahonda
en mi lecho de piedra de agua clara y redonda).
Si está herido de rosas un jardín, los gorriones
le romperán con vidrio sonoros corazones
de gorriones de vidrio, y el rosal más herido
deshojará una rosa allá por los rincones,
donde los nomeolvides en silencio han sufrido.
Nada nos hiere tanto como hallar una flor
sepultada en las páginas de un libro. La lectura
calla; y en nuestros ojos, lo triste del amor
humedece la flor de una antigua ternura.
(Como ustedes han visto, señoras y señores,
hay tristeza también en esto de las flores).
Claro que en el clarísimo jardín de abril y mayo
todo se ve de frente y nada de soslayo.
Es uno tan jardín entonces que la tierra
mueve gozosamente la negrura que encierra,
y el alma vegetal que hay en la vida humana
crea el cielo y las nubes que inventan la mañana.
Estos mayos y abriles se alargan hasta octubre.
Todo el Valle de México de colores se cubre
y hay en su poesía de otoñal primavera
un largo sentimiento de esperanza que espera.
Siempre por esos días salgo al campo. (Yo siempre
salgo al campo). La lluvia y el hombre como siempre
hacen temblar el campo. Ese último jardín,
en el valle de octubre, tiene un profundo fin.
Yo quisiera decirle otra frase a la orquídea;
esa frase sería una frase lapídea;
mas tengo ya las manos tan silvestres que en vano
saldrían las palabras perfectas de mi mano.
Que la última flor de esta prosa con flores
séala un pensamiento. (De pensar lo que siento
al sentir lo que piensan las flores, los colores
de la cara poética los desvanece el viento
que oculta en jacarandas las palabras mejores).
Quiero que nadie sepa que estoy enamorado.
De esto entienden y escuchan solamente las flores.
A decir me acompañe cualquier lirio morado:
señoras y señores, aquí hemos terminado.
Carlos Pellicer
Fotos tomadas en Amatlán de Quezalcóatl, Morelos.
Fotos tomadas en la Sierra Gorda, Quéretaro
Fotos tomadas en Huatusco, Veracruz.
sábado, 26 de octubre de 2013
Nacida del maíz
Con la piel y el alma morena
De lengua lucida y lasciva
Con una sonrisa que enciende tu rostro
Con esa misma con la que cautiva la razón
Sus ideas de revolución contagian
Su determinación inspira
Su carácter es dulce más
Defiende sus ideas cual leona su presa.
No corras de tu destino, no te rindas sin insistir
Tienes un lema para cada lucha
Un argumento para cada pero
Vamos México tu gente te quiere ver bien
Tus mujeres luchan por salvar tu alma perversa
En ellas queda la esperanza
Todas poseen una inquietud creativa
Y yo, admiración por ellas
Por aquellas adelitas que nos enseñan a llevar pantalones.
Omar Oliverio.
Letanía de mis defectos.
Soy vanidosa, déspota, blasfema;
soberbia, altiva, ingrata, desdeñosa;
pero conservo aún la tez de rosa.
La lumbre del infierno a mi me quema.
Es de cristal cortado mi sistema.
Soy ególatra, fría tumultuosa.
Me quiebro como frágil mariposa.
Yo misma he construido mi anatema.
Soy perversa, malvada, vengativa.
Es prestada mi sangre y fugitiva.
Mis pensamientos son muy taciturnos.
Mis sueños de pecado son nocturnos.
Soy histérica, loca, desquiciada;
pero a la eternidad ya sentenciada.
Pita Amor
Foto tomada en Museo de Arte Moderno
octubre2013
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